Dispersión de malas hiervas gracias a las gaviotas.
Un estudio de la Estación Biológica de Doñana ha desarrollado un modelo de dispersión de semillas basado en el movimiento de gaviotas monitorizadas por GPS que se alimentaban de los arrozales situados en Doñana. Las aves pueden tener una gran importancia en la expansión de malas hierbas. Las semillas pueden ser ingeridas y luego expulsadas en otros lugares, después de pasar por el tracto digestivo, por lo que estos animales pueden convertirse en los principales dispersores de malas hierbas, junto con los seres humanos, provocando grandes costes económicos a la agricultura. Esta dispersión también puede ocasionar graves problemas ecológicos: algunas de estas malas hierbas son introducidas y pueden poner en peligro la biodiversidad de la flora local en entornos naturales. «Hasta ahora, los estudios sobre este problema se han centrado, sobre todo, en investigar el papel de las aves frugívoras, es decir, las que se alimentan de frutos carnosos, infravalorando el potencial de las aves...